Mi mascota no come

Si una mascota come o no es un indicador esencial de cómo se siente. Existen innumerables razones médicas y de comportamiento que pueden afectar el apetito de una mascota. Es importante saber no solo si come, sino también con qué rapidez o si parece interesado en comer, pero luego se va después de haber olido la comida. Todas estas son pistas que los veterinarios pueden utilizar para determinar la causa subyacente del apetito de su mascota.

La razón más común por la que un perro o un gato no come es gastrointestinal perturbado. Vómitos, diarrea, letargo, deshidratación o fiebre acompañará a menudo al signo clínico de disminución del apetito. Además de utilizar estos síntomas como guía, los veterinarios también tienen en cuenta la edad, los medicamentos y las afecciones médicas conocidas para guiarlos hacia las causas de la falta de apetito.

Enfermedades

Si un perro o gato joven sano ingresa al hospital con antecedentes de rechazo de alimentos, letargo y vómitos intensos, las causas más probables son la ingestión de cuerpos extraños, toxicidad, una infección viral como el parvo o una infección bacteriana como la leptospirosis. Si el mismo animal joven tiene disminución del apetito, diarrea y fiebre, queremos asegurarnos de que los parásitos intestinales o el crecimiento excesivo de bacterias intestinales no sean los culpables.

Además de las condiciones anteriores, los perros y gatos mayores desarrollan otras enfermedades, como desequilibrios hormonales, insuficiencia orgánica o cáncer que debemos tener en cuenta. Condiciones como diabetes, enfermedad hepática o insuficiencia renal pueden hacer que una mascota sienta náuseas extremas, lo que lleva a rechazar la comida, a menudo después del olor de la comida, y parece interesada en comer. La buena noticia aquí es que muchos de estos problemas se pueden identificar con un análisis de sangre, lo que permite un diagnóstico rápido y un plan de tratamiento.

El cáncer puede afectar cualquier célula del cuerpo y se presenta de muchas formas, muchas de las cuales se ven como falta de apetito. Los gatos desarrollan con mucha frecuencia linfoma en el estómago y los intestinos. En estos pacientes, además de la anorexia, puede notar cualquier combinación de pérdida de peso, vómitos o diarrea. El cáncer no tiene que limitarse al tracto gastrointestinal para que el animal se sienta mal, lo que conduce a una disminución del apetito.

Ansiedad

El estrés es otro culpable que conduce a la disminución del apetito. La ansiedad puede provenir de una situación temporal, como una perrera, permanecer lejos de casa, o puede ser más permanente, como en el caso de muchos perros temerosos y ansiosos. Estas pobres criaturas están estresadas en la vida cotidiana, por ejemplo si tienen un propietario que va a trabajar y les deja solos, a menudo no comen a causa de ello.

Cambio de dieta en gatos

Los gatos a veces protestan por un cambio en la dieta, negándose a comer nada. Es importante que siempre que cambies de dieta a un gatito le des tiempo suficiente para adaptarse a la idea ofreciéndole la comida nueva y la que comía anteriormente durante unos días. Esto les permite sentir que tienen algo que decir al cambiar su dieta, en lugar de que un dueño les diga qué comer.

Resumen

Hay innumerables razones por las que un perro o un gato desarrollarán poco apetito. A menudo, es algo simple que puede resolverse con unos días de dieta suave y puede darle, si su veterinario lo recomienda, un medicamento recetado para ayudar a estabilizar el estómago.

Es importante vigilar de cerca a tu mascota y si la disminución del apetito no mejora o existen signos clínicos adicionales, como letargo, vómitos, diarrea o fiebre, debes contactar con tu veterinario. Debido a que nuestras mascotas no pueden hablarnos, es esencial que escuchemos con atención las otras formas en que se comunican. No querer comer suele ser una señal clara de que su mascota no se siente bien y puede necesitar atención médica.